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lunes, 6 de septiembre de 2010

Recomendaciones para fomentar la lectura en familia





 


 

Respetar los tiempos de descanso del niño, y estimularlo a seguir el texto con los ojos, son algunas de las sugerencias formuladas por expertos en la nueva publicación del CRA.



La capacidad lectora es en gran medida una herencia familiar que pasa de padres a hijos en la cotidianidad del hogar. Cuando el padre o la madre leen cuentos en voz alta, le añaden una calidez adicional adicional, al tiempo que con la entonación adecuada, le devuelven la riqueza sonora al texto. Los niños aprenden así las inflexiones del idioma y se ejercitan en el manejo de sus propias emociones.

 Leamos Juntos: baja el libro aquí ícono PDF
Es atendiendo a esto que “Leamos juntos”, la última publicación del Centro de Recursos para el Aprendizaje (CRA), de la unidad de currículum y evaluación del MINEDUC, entrega un excelente material de apoyo para ayudar a los padres y apoderados a ser parte activa de la formación lectora de sus hijos. Se trata de artículos y orientaciones para incorporar a la familia en el fomento a la lectura, así como actividades que sirven de punto de partida para lograrlo.

Constanza Mekis, coordinadora de las bibliotecas escolares CRA, enfatiza que sin poner en duda la importancia de la escuela en la adquisición de conocimientos y en la formación del individuo, la familia es el primer educador y el lugar donde se desarrollan sus principales valores y afectos.  “Si desde la primera infancia los  niños y niñas ven que sus padres, abuelos o hermanos  están en contacto con la lectura (dice), ya sea de libros, diarios, revistas, o incluso en formatos digitales, su iniciación como lectores se producirá de manera natural y espontánea pues, además, estará asociada a una vinculación afectiva”. Si, en cambio, el entorno familiar es menos proclive a la lectura, la sola motivación de la escuela, probablemente no producirá un efecto tan inmediato: “entonces la escuela y la biblioteca escolar tendrán que esforzarse por encantar también a la familia para llevarla al placer de leer”.

La lectura es parte del modelo de conducta que el niño copia de los adultos más cercanos. Con el tiempo, cualquier persona cercana con la cual pueda establecer una relación afectiva, es susceptible de convertirse en un positivo modelo de lectura. Seguidamente entregamos algunas de las valiosas recomendaciones, formuladas por expertos en
 Leamos Juntos.






















Sugerencias para generar una actitud positiva del niño frente a la lectura.
  • Validar las competencias del niño
La lectura es un proceso largo. en cada uno de los pasos del aprendizaje el niño debe ser legitimado a través de la visibilización de los comportamientos positivos y de la legitimación de los logros alcanzados. se contribuye así a formar una imagen personal positiva de sí mismo. esto significa, por ejemplo, que si un niño logra leer una palabra, de inmediato se debe legitimar el logro con una frase positiva, en lo posible acompañada de una metáfora: “Qué buen lector eres, seguro que en poco tiempo más estarás leyendo como los (las) periodistas de los noticiarios”. 
  • Prestar atención a lo positivo
Prestarle atención a un niño o niña cuando lo hace bien es una poderosa herramienta para fijar lo aprendido. por ejemplo, comentar la cantidad de libros que ha leído o la cantidad de conocimientos que tiene sobre un tema es un aliciente para seguir leyendo; a medida que el niño o niña progresa encuentra más agrado en el trabajo. 

Evitar etiquetar al niño y criticarlo























Se debe evitar etiquetar a los niños con clasificaciones como “eres mal alumno” o “eres mal lector”, porque puede generarse lo que se denomina “profecía autocumplida”. es muy difícil librarse de las etiquetas. no obstante, la familia puede revertir este proceso cambiando el discurso y destacando aspectos positivos que, antes ocultos, afloran con el cambio de actitud –como el buen humor, la creatividad y la energía. el exceso de crítica aumenta un problema en vez de disminuirlo: si el niño no logra realizar una tarea, a pesar de haberse esforzado, es preferible cambiar el ejercicio por una tarea más fácil que criticarlo. 
  • Reconocer los logros y progresos del niño
Que un niño aprenda no sólo depende del interés que él tenga, sino de la visibilización que hacen sus padres de sus progresos, por lentos que sean. esta visibilización debe hacerse en forma inmediata tras el logro de una actividad, con el fin de fijar el aprendizaje. los aprendizajes se logran en forma muy lenta al comienzo, por ello es necesario que la familia no se impaciente y legitime cada progreso. 
  • Afianzar la autoestima
Es importante generar situaciones en que el niño sienta que logra realizar lo que se le pide. el sentimiento permanente de fracaso puede afectar seriamente la autoestima. mientras más dificultades tiene un niño, más importante es destacar sus progresos. 
Sugerencias para realizar lecturas compartidas:

  • Incentivar al niño o niña a que narre un cuento utilizando sus propias palabras y escucharlo con  atención sin corregirlo ni interrumpirlo.
  • Proponer un título y pedirle que adivine de qué se trata la historia. por ejemplo, “rosita y las  zanahorias mágicas”.
  • Estimularlo a seguir con los ojos la lectura. para esto, seleccionar textos con letras grandes e imágenes, para que el niño pueda seguir la lectura con facilidad.
  • Pedirle que termine la historia de otra manera. por ejemplo, leerle el siguiente microcuento de una línea de augusto monterroso: “cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.  Luego, incentivarlo a jugar a encontrarle un principio y un final.
  • Leerle las lecturas todas las veces que el niño lo solicite, de tal manera que domine el vocabulario,  aprenda la secuencia de la historia y se vaya encariñando con los héroes y heroínas de los cuentos.
  • Ayudarlo a describir qué sienten los personajes de los cuentos, para que entre al mundo  emocional de ellos percibiendo los matices de las emociones.
  • Cuando el niño tiene más edad, pedirle que muestre sus libros favoritos y que lea aquellas partes  que más le gustaron. es importante que el padre demuestre interés por lo que el niño o niña  le está mostrando.
  • En la etapa adolescente, los padres pueden hacer lecturas familiares de los diarios e ir  comentando las noticias que les llamen la atención.

Los SÍ y los NO de la lectura:              Sí
Proporcione al niño materiales de lectura atractivos y que lo motiven.
Cuando el niño ha aprendido algo, deje que lo disfrute todo el tiempo que quiera o que necesite para practicarlo. 
Dele tiempo y espacio para practicar el juego libre, a fin de que desarrolle su creatividad y capacidad para tomar iniciativas. 
Respete las necesidades de descanso del niño. 
Valorice lo más explícitamente posible cada logro del niño y así aumentará su sentimiento de “ser capaz de...”
Frente a las dificultades, simplifique todo lo que sea posible la tarea o solicite apoyo a alguien especializado.
Mantenga un cierto nivel de desafío sin sobreexigir.
Utilice metáforas positivas que contribuyan a mejorar la imagen personal. 
  • No
No obligue al niño a escuchar lecturas sobre temas que no le interesan.
No lo presione a que logre etapas de aprendizaje para las cuáles no está maduro.
No ocupe todo el tiempo del niño en actividades didácticas para que  no se le produzca sobresaturación y rechazo.
No insista en actividades relacionadas con la lectura cuando esté cansado.
No se centre en los errores que pueda cometer, enséñele en otra ocasión.
No etiquete al niño de disléxico o disgráfico si tiene dificultades.
No se ría de los errores de los niños: son extraordinariamente sensibles a sentirse ridiculizados.
No utilice calificaciones ni metáforas negativas si el niño se equivoca, pues tienen una alta probabilidad de afectar negativamente la imagen personal. 

Cuando el padre o la madre leen cuentos en voz alta, le añaden una calidez adicional; la entonación adecuada le facilita y le  devuelve la riqueza sonora al texto.




domingo, 5 de septiembre de 2010

La Biblioteca del San Rafael te convida a leer este artículo en la calma de una tarde soleada. ¡Arriba el ánimo!

La más alta de las poesías.

Los grandes profesores hablan con sus silencios y con sus ojos, dice Cristián Warnken en esta interesante columna publicada en El Mercurio. "No podremos mejorar la educación si no incorporamos sus miradas y sus voces".



Por Cristián Warnken*



En Chile, cada cierto tiempo algo se convierte en 'el tema', y todos hablan sobre él, hasta que deja de ser 'tema'. La pobreza, la salud han sido 'temas'. Ahora le tocó el turno a la educación. No es malo que sociólogos, economistas, cientistas políticos, psicólogos y hasta esotéricos intenten abordarla desde distintas perspectivas. La interdisciplinariedad siempre enriquece e impide que nuestra mirada sobre las cosas envejezca. Pero de ahí a creer que con ciertas recetas sociológicas, economicistas o de gestión importadas de afuera se va a encontrar la varita mágica para salvar la educación, hay una gran distancia.
Sospecho de los mesianismos y reduccionismos de cualquier laya. Me preocupa que -al igual que en otros 'temas'- una élite teórica que nunca ha pisado una sala de clases y que no tiene el amor en la sangre por la pedagogía (ese amor que debe ser 'eros' y 'caritas' al mismo tiempo) aplique grillas de lectura e interpretación a una realidad cambiante, multiforme, diversa como es la educación en nuestro largo y frágil país.
No es lo mismo enseñar con el desierto a las espaldas, que con la lluvia incesante cayendo sobre un techo de pizarra. Hay que tomar en cuenta las variables ocultas, delicadas de la pedagogía. 'La naturaleza ama ocultarse', dijo un griego. La educación se oculta y se arranca cada vez que un voluntarismo teórico y sin amor pretende asirla y domesticarla. Quienes hemos hecho más de 'cuarenta horas de clases semanales', como el profesor de un antipoema de Parra 'que perdió la voz haciendo clases', sabemos que los profesores, los viejos liceos quedan, y muchas veces las reformas y teorías de moda pasan. Eso los profesores lo hemos aprendido con sudor y sangre, y a veces es verdad que nos aprovechamos del trauma, para resistir pasivamente a cualquier cambio. Pero es entendible: hay un instinto de sobrevivencia de los 'de abajo' para protegerse de las súbitas iluminaciones de los de arriba.
A veces, la verdad ha sido enseñar contenidos; otras, promover competencias; después, el foco es la gestión. Y siempre hay un gurú nuevo que trae una nueva piedra filosofal. En muchos informes técnicos que he leído y seminarios a que he asistido, siento que faltan la mirada y la voz de los que están con nuestros niños en la sala de clases, llueva, tiemble o truene, esos artistas u orfebres anónimos de almas que son los profesores. Escucho poco hablar -cuando la educación es el 'tema'- de entusiasmo, de amor al conocimiento. ¡Qué diferencia con Gabriela Mistral, que definía a la educación como 'la más alta de las poesías'!
Es que muchas veces se está hablando sobre educación y no desde ella, con ella. 'Sólo se conoce lo que se ama', dijo una vez Goethe. En educación, eso es un imperativo para cualquier reflexión o reforma. Hay que amar con desesperación y alegría al mismo tiempo la educación, para que no se convierta sólo en un objeto más para las chácharas de alturas en boga (la expresión es del gran profesor y humanista George Steiner).
Los ingenieros en transporte, que nunca habían tomado una micro amarilla en sus vidas, produjeron ese engendro que es el Transantiago. Por eso, los expertos deben bajar de sus olimpos y pasearse por los patios de los liceos de provincia y tomarse un cafecito en la sala de profesores con los maestros en Chiloé. En Chiloé, a los profesores todavía se los llama 'maestros'. Y tienen color, olor, textura de maestros. Yo aprendí conversando con una profesora en Tocopilla lo que era una biblioteca con alma. Y un profesor de un liceo oscuro de Santiago poniente me enseñó su secreto de cocinería para apasionar a sus alumnos con la geometría. Y aprendo mucho cada vez que pongo oído a una voz a veces gastada, pero viva.
Los grandes profesores hablan con sus silencios y con sus ojos, y no podremos mejorar la educación si no incorporamos sus miradas y sus voces al coro diverso de la 'más alta de las poesías'.



*Esta columna fue publicada en el diario El Mercurio el 19 de agosto de 2010

viernes, 3 de septiembre de 2010

Qué podemos hacer los padres para que nuestros hijos tengan buenos resultados académicos


Diversos estudios e investigaciones nos muestran que los padres tenemos una gran influencia en los resultados académicos que logren nuestros hijos en la escuela.

Por Claudia Romagnoli.



Todos queremos que a nuestros hijos les vaya bien en el colegio; que se saquen buenas notas, que desarrollen el gusto por aprender y tengan éxito en su vida escolar. Lo que no saben muchos padres es que hay ciertos factores familiares que pueden ayudar a que esto suceda.



En Educarchile Esencial hemos elaborado un TEST para padres: "Conoce los Factores que afectan el Aprendizaje" que les ayudará a conocer cuáles son los factores familiares que influyen en los aprendizajes y rendimientos de los hijos. Este test les entregará resultados que les permitirán detectar lo que están haciendo bien pero también reconocer los aspectos en los que pueden mejorar para que su hijo o hija obtenga los mejores resultados escolares.



A continuación te contaremos brevemente acerca de cuáles son estos factores familiares que afectan poderosamente el éxito escolar de niños y jóvenes. Si quieres profundizar más y conocer las investigaciones que avalan estos hallazgos puedes leer el documento “Factores de la Familia que afectan los rendimientos académicos”, elaborado por Claudia Romagnoli e Isidora Cortese de ValorasUC, en el 2007 y que se encuentra disponible en el Portal de Convivencia Escolar del MINEDUC http://www.convivenciaescolar.cl/



Actitud y conductas de los padres frente al aprendizaje:



Nivel de involucramiento: Que los padres conozcan, se interesen por lo que sus hijos viven, hacen y aprenden en el colegio es un elemento clave en la educación de los niños. Las familias que interactúan con sus hijos en las tareas escolares, que preguntan por el trabajo que están realizando en la escuela y diferentes asignaturas, que muestran interés en el progreso escolar de los niños y que conversan acerca del valor de una buena educación; permiten que los niños y jóvenes se den cuenta de que sus familias creen que el trabajo de la escuela y que la escuela en general es importante y vale la pena hablar de ello y esforzarse por aprender más.


Nivel de expectativas: Que los padres consideren que la educación dará a sus hijos mejores oportunidades en la vida y posibilidades de surgir, y crean que sus hijos pueden completar la enseñanza media y seguir estudios superiores, ya sea técnicos o universitarios, si se lo proponen; es clave para que los propios niños y jóvenes deseen y se esfuercen por aprender más y obtener mejores rendimientos académicos.



Nivel de valoración activa y manifiesta de las capacidades: Cuando la familia valora explícitamente los esfuerzos y logros de sus hijos, reconoce sus talentos especiales y les hace sentir que son capaces; los niños desarrollan una percepción positiva acerca de sus propias capacidades, desarrollándose en ellos un mayor interés por aprender y asistir a la escuela.



Recursos relacionados con el aprendizaje:

• Disponibilidad de espacios para el estudio: Una manera de ayudar a los hijos a estudiar y hacer tareas -dos aspectos muy importantes para obtener buenos resultados académicos- es procurar en la casa un espacios adecuados para ello, sin demasiado ruido, lejos de la televisión, con buena luz y sin elementos que puedan distraer su atención.


• Disponibilidad de materiales para el aprendizaje: Las familias que ponen a disposición de sus hijos distintos tipos de materiales colaboran enormemente en su aprendizaje. Algunos materiales importantes son: libros sobre variados temas, pueden ser desde textos escolares hasta novelas y cuentos que sean de interés de los niños. Así mismo, los diarios y las revistas son un buen material y pueden versar sobre diferentes temas, como ciencia, arte, deporte, etc. Lo importante es que sean temas del interés de los niños, ya que eso los motivará a leer. Cuando las familias no tienen la posibilidad de ofrecer este tipo de materiales a sus hijos, una buena medida es pedir prestado a la escuela o a la biblioteca municipal libros, revistas, diarios u otros materiales interesantes que puedan servir para que los niños sigan aprendiendo también en la casa.



• Participación familiar en actividades recreativas y culturales: Con este tipo de actividades los niños amplían su visión de mundo y del entorno que los rodea, además de ser una buena oportunidad de interacción para los miembros de la familia. Algunas actividades posibles son ir a eventos deportivos, paseos por parques, recorrer la ciudad, ir al cine, circo, y otros lugares. Generalmente en las escuelas también se ofrecen actividades recreativas y culturales, como kermesses, bingos, obras de teatro, etc.


• Modelos parentales o familiares: La mayor parte de la conducta humana se aprende mediante la observación de modelos. De ahí la relevancia para el éxito académico de los niños el tener abuelos, tíos, padres, hermanos, primos, etc., que valoren el aprendizaje, estudio, autodisciplina, que manifiesten la importancia de trabajar duro para alcanzar las metas propuestas o que simplemente realicen actividades cotidianas relacionadas con el aprendizaje, tales como leer el diario, libros, revistas, etc.



Clima familiar y estilos de crianza:


Las familias con climas familiares positivos y estilos de crianza adecuados generan en los niños confianza general y sentido de sí mismo positivo, orientación positiva a metas de la escuela, interés general acerca de la preparación para el futuro y ajuste positivo la escuela. Dentro de las áreas que componen el clima familiar y estilos de crianza se destacan como una influencia relevante para el desempeño escolar de los niños y jóvenes las siguientes:


• Calidad del vínculo y las relaciones: La calidad del vínculo se relaciona con el grado de cercanía y relación afectiva entre padres e hijos y cuán queridos y aceptados se sienten.



• Estilo de disciplina: Un factor relevante es que la familia emplee un estilo de disciplina más bien democrático, donde existe un adecuado uso del poder, se reconoce y respeta la autonomía de los hijos, se explica a los hijos las razones de las normas que se establecen y se permite la negociación entre todos como una forma de tomar decisiones en conjunto. Además es importante que exista acuerdo y consistencia entre los padres respecto de las normas establecidas por la familia, las cuales deben ser claras, pero sin medidas represivas. Algunos ejemplos cotidianos de reglas y rutinas con influencia positiva son mayor supervisión e incremento del tiempo que se dedica a las tareas, restricción de la televisión, asistencia de los niños a la escuela, ser firme respecto de la hora de ir a dormir, etc.



• Estilo de comunicación y resolución de conflictos: En las familias con una buena comunicación los padres escuchan activamente, dándoles una señal de que lo que dicen es importante y valorado, lo que a su vez permite al niño sentirse valioso. Por otra parte, cuando hay una comunicación fluida, los niños aprenden a expresarse y escuchar, lo que resulta muy importante a la hora de relacionarse con las personas del entorno, ya que la forma en que los niños aprenden a comunicarse en la familia determinará cómo se comunican con las demás personas.



• Formación socioafectiva: Las investigaciones han demostrado una y otra vez la gran influencia que tiene la formación socioafectiva sobre el éxito académico y social de los niños en la escuela. Uno de los pilares de la formación socioafectiva es el desarrollo en los niños de una buena autoestima, es decir, tener una buena opinión de si mismos. Esto es fundamental pues la autoestima es uno de los elementos de mayor incidencia en la vida de las personas y tiene un gran impacto en el rendimiento escolar de los alumnos. Tener una buena imagen personal, confianza en sí mismo y ser conciente de las habilidades que se tienen depende de la actitud y modo de relacionarse de los padres con sus hijos. Para todo esto es imprescindible generar al interior de la familia un clima emocional cálido, participativo, comprensivo y focalizado en lo positivo, donde el aporte del niño sea reconocido.
 
http://www.educarchile.cl/

Recordando un lindo momento...

En el día de hoy, que hemos reanimado nuestro blog, recordamos la manera estupenda que tiene Carolina Vera de impulsar el amor a la lec...