domingo, 5 de septiembre de 2010

La Biblioteca del San Rafael te convida a leer este artículo en la calma de una tarde soleada. ¡Arriba el ánimo!

La más alta de las poesías.

Los grandes profesores hablan con sus silencios y con sus ojos, dice Cristián Warnken en esta interesante columna publicada en El Mercurio. "No podremos mejorar la educación si no incorporamos sus miradas y sus voces".



Por Cristián Warnken*



En Chile, cada cierto tiempo algo se convierte en 'el tema', y todos hablan sobre él, hasta que deja de ser 'tema'. La pobreza, la salud han sido 'temas'. Ahora le tocó el turno a la educación. No es malo que sociólogos, economistas, cientistas políticos, psicólogos y hasta esotéricos intenten abordarla desde distintas perspectivas. La interdisciplinariedad siempre enriquece e impide que nuestra mirada sobre las cosas envejezca. Pero de ahí a creer que con ciertas recetas sociológicas, economicistas o de gestión importadas de afuera se va a encontrar la varita mágica para salvar la educación, hay una gran distancia.
Sospecho de los mesianismos y reduccionismos de cualquier laya. Me preocupa que -al igual que en otros 'temas'- una élite teórica que nunca ha pisado una sala de clases y que no tiene el amor en la sangre por la pedagogía (ese amor que debe ser 'eros' y 'caritas' al mismo tiempo) aplique grillas de lectura e interpretación a una realidad cambiante, multiforme, diversa como es la educación en nuestro largo y frágil país.
No es lo mismo enseñar con el desierto a las espaldas, que con la lluvia incesante cayendo sobre un techo de pizarra. Hay que tomar en cuenta las variables ocultas, delicadas de la pedagogía. 'La naturaleza ama ocultarse', dijo un griego. La educación se oculta y se arranca cada vez que un voluntarismo teórico y sin amor pretende asirla y domesticarla. Quienes hemos hecho más de 'cuarenta horas de clases semanales', como el profesor de un antipoema de Parra 'que perdió la voz haciendo clases', sabemos que los profesores, los viejos liceos quedan, y muchas veces las reformas y teorías de moda pasan. Eso los profesores lo hemos aprendido con sudor y sangre, y a veces es verdad que nos aprovechamos del trauma, para resistir pasivamente a cualquier cambio. Pero es entendible: hay un instinto de sobrevivencia de los 'de abajo' para protegerse de las súbitas iluminaciones de los de arriba.
A veces, la verdad ha sido enseñar contenidos; otras, promover competencias; después, el foco es la gestión. Y siempre hay un gurú nuevo que trae una nueva piedra filosofal. En muchos informes técnicos que he leído y seminarios a que he asistido, siento que faltan la mirada y la voz de los que están con nuestros niños en la sala de clases, llueva, tiemble o truene, esos artistas u orfebres anónimos de almas que son los profesores. Escucho poco hablar -cuando la educación es el 'tema'- de entusiasmo, de amor al conocimiento. ¡Qué diferencia con Gabriela Mistral, que definía a la educación como 'la más alta de las poesías'!
Es que muchas veces se está hablando sobre educación y no desde ella, con ella. 'Sólo se conoce lo que se ama', dijo una vez Goethe. En educación, eso es un imperativo para cualquier reflexión o reforma. Hay que amar con desesperación y alegría al mismo tiempo la educación, para que no se convierta sólo en un objeto más para las chácharas de alturas en boga (la expresión es del gran profesor y humanista George Steiner).
Los ingenieros en transporte, que nunca habían tomado una micro amarilla en sus vidas, produjeron ese engendro que es el Transantiago. Por eso, los expertos deben bajar de sus olimpos y pasearse por los patios de los liceos de provincia y tomarse un cafecito en la sala de profesores con los maestros en Chiloé. En Chiloé, a los profesores todavía se los llama 'maestros'. Y tienen color, olor, textura de maestros. Yo aprendí conversando con una profesora en Tocopilla lo que era una biblioteca con alma. Y un profesor de un liceo oscuro de Santiago poniente me enseñó su secreto de cocinería para apasionar a sus alumnos con la geometría. Y aprendo mucho cada vez que pongo oído a una voz a veces gastada, pero viva.
Los grandes profesores hablan con sus silencios y con sus ojos, y no podremos mejorar la educación si no incorporamos sus miradas y sus voces al coro diverso de la 'más alta de las poesías'.



*Esta columna fue publicada en el diario El Mercurio el 19 de agosto de 2010

sábado, 4 de septiembre de 2010

4° CONCIERTO DEL COLEGIO SAN RAFAEL DE FUNDACIÓN EDUCACIONAL BARNECHEA.

El jueves 26 de agosto de 2010 a las 19.30 hrs, el colegio San Rafael de Fundación Educacional Barnechea, presentó un emotivo concierto donde pudimos disfrutar de un estupendo repertorio en el que se lucieron tanto el grupo coral como instrumental de niños, a cargo del profesor Gastón Recart. También colaboraron los profesores Josefina Vial y Javier Bossart. Escuchemos algo de lo que se vio en el espectáculo...





Signore delle cime es el título de un canto popular italiano; el texto y la música pertenecen a  Giuseppe di Marzi quien lo compuso en 1958. Cuenta la historia de un grupo de niños alpinistas que suben a la montaña; lamentablemente, uno de ellos sufre un accidente y muere. Sus compañeros rezan y le piden al buen Dios que en el cielo también haya montañas. Escuchemos...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Qué podemos hacer los padres para que nuestros hijos tengan buenos resultados académicos


Diversos estudios e investigaciones nos muestran que los padres tenemos una gran influencia en los resultados académicos que logren nuestros hijos en la escuela.

Por Claudia Romagnoli.



Todos queremos que a nuestros hijos les vaya bien en el colegio; que se saquen buenas notas, que desarrollen el gusto por aprender y tengan éxito en su vida escolar. Lo que no saben muchos padres es que hay ciertos factores familiares que pueden ayudar a que esto suceda.



En Educarchile Esencial hemos elaborado un TEST para padres: "Conoce los Factores que afectan el Aprendizaje" que les ayudará a conocer cuáles son los factores familiares que influyen en los aprendizajes y rendimientos de los hijos. Este test les entregará resultados que les permitirán detectar lo que están haciendo bien pero también reconocer los aspectos en los que pueden mejorar para que su hijo o hija obtenga los mejores resultados escolares.



A continuación te contaremos brevemente acerca de cuáles son estos factores familiares que afectan poderosamente el éxito escolar de niños y jóvenes. Si quieres profundizar más y conocer las investigaciones que avalan estos hallazgos puedes leer el documento “Factores de la Familia que afectan los rendimientos académicos”, elaborado por Claudia Romagnoli e Isidora Cortese de ValorasUC, en el 2007 y que se encuentra disponible en el Portal de Convivencia Escolar del MINEDUC http://www.convivenciaescolar.cl/



Actitud y conductas de los padres frente al aprendizaje:



Nivel de involucramiento: Que los padres conozcan, se interesen por lo que sus hijos viven, hacen y aprenden en el colegio es un elemento clave en la educación de los niños. Las familias que interactúan con sus hijos en las tareas escolares, que preguntan por el trabajo que están realizando en la escuela y diferentes asignaturas, que muestran interés en el progreso escolar de los niños y que conversan acerca del valor de una buena educación; permiten que los niños y jóvenes se den cuenta de que sus familias creen que el trabajo de la escuela y que la escuela en general es importante y vale la pena hablar de ello y esforzarse por aprender más.


Nivel de expectativas: Que los padres consideren que la educación dará a sus hijos mejores oportunidades en la vida y posibilidades de surgir, y crean que sus hijos pueden completar la enseñanza media y seguir estudios superiores, ya sea técnicos o universitarios, si se lo proponen; es clave para que los propios niños y jóvenes deseen y se esfuercen por aprender más y obtener mejores rendimientos académicos.



Nivel de valoración activa y manifiesta de las capacidades: Cuando la familia valora explícitamente los esfuerzos y logros de sus hijos, reconoce sus talentos especiales y les hace sentir que son capaces; los niños desarrollan una percepción positiva acerca de sus propias capacidades, desarrollándose en ellos un mayor interés por aprender y asistir a la escuela.



Recursos relacionados con el aprendizaje:

• Disponibilidad de espacios para el estudio: Una manera de ayudar a los hijos a estudiar y hacer tareas -dos aspectos muy importantes para obtener buenos resultados académicos- es procurar en la casa un espacios adecuados para ello, sin demasiado ruido, lejos de la televisión, con buena luz y sin elementos que puedan distraer su atención.


• Disponibilidad de materiales para el aprendizaje: Las familias que ponen a disposición de sus hijos distintos tipos de materiales colaboran enormemente en su aprendizaje. Algunos materiales importantes son: libros sobre variados temas, pueden ser desde textos escolares hasta novelas y cuentos que sean de interés de los niños. Así mismo, los diarios y las revistas son un buen material y pueden versar sobre diferentes temas, como ciencia, arte, deporte, etc. Lo importante es que sean temas del interés de los niños, ya que eso los motivará a leer. Cuando las familias no tienen la posibilidad de ofrecer este tipo de materiales a sus hijos, una buena medida es pedir prestado a la escuela o a la biblioteca municipal libros, revistas, diarios u otros materiales interesantes que puedan servir para que los niños sigan aprendiendo también en la casa.



• Participación familiar en actividades recreativas y culturales: Con este tipo de actividades los niños amplían su visión de mundo y del entorno que los rodea, además de ser una buena oportunidad de interacción para los miembros de la familia. Algunas actividades posibles son ir a eventos deportivos, paseos por parques, recorrer la ciudad, ir al cine, circo, y otros lugares. Generalmente en las escuelas también se ofrecen actividades recreativas y culturales, como kermesses, bingos, obras de teatro, etc.


• Modelos parentales o familiares: La mayor parte de la conducta humana se aprende mediante la observación de modelos. De ahí la relevancia para el éxito académico de los niños el tener abuelos, tíos, padres, hermanos, primos, etc., que valoren el aprendizaje, estudio, autodisciplina, que manifiesten la importancia de trabajar duro para alcanzar las metas propuestas o que simplemente realicen actividades cotidianas relacionadas con el aprendizaje, tales como leer el diario, libros, revistas, etc.



Clima familiar y estilos de crianza:


Las familias con climas familiares positivos y estilos de crianza adecuados generan en los niños confianza general y sentido de sí mismo positivo, orientación positiva a metas de la escuela, interés general acerca de la preparación para el futuro y ajuste positivo la escuela. Dentro de las áreas que componen el clima familiar y estilos de crianza se destacan como una influencia relevante para el desempeño escolar de los niños y jóvenes las siguientes:


• Calidad del vínculo y las relaciones: La calidad del vínculo se relaciona con el grado de cercanía y relación afectiva entre padres e hijos y cuán queridos y aceptados se sienten.



• Estilo de disciplina: Un factor relevante es que la familia emplee un estilo de disciplina más bien democrático, donde existe un adecuado uso del poder, se reconoce y respeta la autonomía de los hijos, se explica a los hijos las razones de las normas que se establecen y se permite la negociación entre todos como una forma de tomar decisiones en conjunto. Además es importante que exista acuerdo y consistencia entre los padres respecto de las normas establecidas por la familia, las cuales deben ser claras, pero sin medidas represivas. Algunos ejemplos cotidianos de reglas y rutinas con influencia positiva son mayor supervisión e incremento del tiempo que se dedica a las tareas, restricción de la televisión, asistencia de los niños a la escuela, ser firme respecto de la hora de ir a dormir, etc.



• Estilo de comunicación y resolución de conflictos: En las familias con una buena comunicación los padres escuchan activamente, dándoles una señal de que lo que dicen es importante y valorado, lo que a su vez permite al niño sentirse valioso. Por otra parte, cuando hay una comunicación fluida, los niños aprenden a expresarse y escuchar, lo que resulta muy importante a la hora de relacionarse con las personas del entorno, ya que la forma en que los niños aprenden a comunicarse en la familia determinará cómo se comunican con las demás personas.



• Formación socioafectiva: Las investigaciones han demostrado una y otra vez la gran influencia que tiene la formación socioafectiva sobre el éxito académico y social de los niños en la escuela. Uno de los pilares de la formación socioafectiva es el desarrollo en los niños de una buena autoestima, es decir, tener una buena opinión de si mismos. Esto es fundamental pues la autoestima es uno de los elementos de mayor incidencia en la vida de las personas y tiene un gran impacto en el rendimiento escolar de los alumnos. Tener una buena imagen personal, confianza en sí mismo y ser conciente de las habilidades que se tienen depende de la actitud y modo de relacionarse de los padres con sus hijos. Para todo esto es imprescindible generar al interior de la familia un clima emocional cálido, participativo, comprensivo y focalizado en lo positivo, donde el aporte del niño sea reconocido.
 
http://www.educarchile.cl/

lunes, 30 de agosto de 2010

¿QUIEREN SABER CÓMO ERA LA VIDA QUE SE LLEVABA EN EL 18 DE SEPTIEMBRE DE 1810?

El sereno.
LA VIDA COLONIAL.

La vida colonial se desarrolló en Chile en todo el período de la dominación española. Se extiende, por lo tanto, durante más de doscientos años, desde 1601 a 1810.

En la colonia la familia seguía la voluntad del padre, el que tenía una gran autoridad. En una casa convivían muchas personas: el padre, la madre, una gran cantidad de hijos, parientes y muchas personas que se desempeñaban en las distintas labores del hogar. Muchas fiestas y, en general, toda la vida familiar, estaba muy ligada a la iglesia.

Al correr de los años fueron apareciendo diversas costumbres y diversiones, que correspondía al sentido que tenía la vida para los hombres de la época.

En ciertas casas eran frecuentes las conversaciones o tertulias, a las cuales asistían los amigos pasando un rato agradable entre dulcecitos de manjar y mate.

El sereno anunciaba con voz cantadita la hora y el tiempo: “Las ocho han dado y sereno…”. En la tarde aparecía el farolero para alumbrar las oscuras noches.

Las casas eran muy lindas, de adobe y tejas, grandes y espaciosas, generalmente de un solo piso. Tenían tres patios y al final se llegaba a la huerta donde se cultivaban flores y hortalizas.

Las entretenciones de la época más corrientes y populares fueron el juego de la chueca, el volantín y el trompo.

domingo, 29 de agosto de 2010

RECORDEMOS LA VERSIÓN DE "LA PÉRGOLA DE LAS FLORES" DEL AÑO 1988. Sería muy bueno contarles a los niños del argumento de esta obra, de las floristas que estaban cerca de la Iglesia San Francisco, del retrato de la sociedad santiaguina de principios del siglo XX Que fue la primera obra musical chilena que tuvo gran repercusión en el extranjero. Hagamos historia con ella, mostrémoles las lindas canciones ¡verán que lo bueno no pasa de moda! Volvamos a disfrutarla...

LA FLOR DEL COBRE. Cuento de tradición oral chileno.

Resulta que una vez había un matrimonio que vivía en un campito, cerca de un pueblo, en el sur. Los dos eran viejos, muy viejos. Y resulta que el marido era tan flojo, que nunca había trabajado en cosa alguna, y en cuanto le hablaban de hacer algo, se quejaba a gritos de sus muchas enfermedades y se iba a la cama, diciendo que ya poco le iba faltando para entregar su alma al Taita Dios. Y resultaba también que la pobre mujer, a pesar de sus años, tenía que seguir comidiéndose, para mantener ella sola el hogar.

Con la terrible pereza del marido, a quien llamaban don “Quejumbre-No-Hace-Nada”, el campito estaba hecho una maraña de zarzas y la casa se caía, a pesar de los puntales que le habían arrimado algunos vecinos misericordiosos. Pero esto no era impedimento para que don “Quejumbre-No-Hace-Nada” siguiera durmiendo lamentándose de sus males.

Un día estaba doña “María Soplillo”, que así se llamaba la mujer, zurciendo los pantalones de don “Quejumbre-No-Hace-Nada”, cuando sintió que éste llegaba muy contento del pueblo, donde había ido en busca de remedios para las muelas.

Apenas la divisó, le dijo…

- Figúrese la suerte, vieja…

- Usted dirá. Aunque sería mejor que diera antes las buenas tardes…

- Buenas tardes. Pero no interrumpa. Figúrese la suerte…A la primera vuelta del camino, me encontré con una señora muy “encachá”, que me preguntó para dónde iba. Yo le contesté que para el pueblo, a comprar medicinas para el dolor de muelas. Entonces ella me dice que es “meica” y que me puede dar un remedio que no sólo es para las muelas, sino que es para todos los males conocidos. Y voy entonces yo y le pregunto: “¿Y qué remedio es ese, Misiá?” Y ella me contesta:- “Es la flor del cobre”-, “No la conozco, ni nunca la había oído mentar”- le respondí. Y ella me vuelve a decir: -“Aquí tiene la semilla; váyase para su campito y la siembra y en cuanto dé flor, verá como se alivia inmediatamente de sus muchos achaques”.

- ¿Y qué le dio viejo?

- Esta bolsita con semillas. Al tirito las voy a sembrar.

Entonces doña “María Soplillo” se puso en pie, muy contenta al ver a su marido tan dispuesto y alegre. Y le preguntó:

- ¿Dónde las va a sembrar?

- Aquí no más, en la huerta. Pero la Misiá me dijo también que tenía que sembrarlas todas y en tierra bien limpia y barbechada. Por suerte que no son muchas.

Y don “Quejumbre-No-Hace-Nada” se fue en busca de la pala, del azadón y del rastrillo, que estaban por allí, en un cuarto, todos llenos de telarañas y moho.

Toda la tarde se pasó arreglando un retazo de tierra, sacando maleza, arrancando raíces, arando y rastrillando. Cuando llegó la puesta de sol, estaba el retazo de huerta convertido en una lindeza de barbecho. Y don “Quejumbre-No-Hace-Nada” se fue a acostar completamente rendido, dispuesto a levantarse al alba para sembrar las semillas de la planta del cobre, cuya flor habría de mejorarle la salud.

Pero resulta que a la mañana siguiente, cuando comenzó a esparcir la semilla, que estaba en una bolsita de cuero no más grande que una mano cerrada, ésta no terminaba nunca, y aunque don “Quejumbre-No-Hace-Nada” lanzaba grandes puñados al surco, el contenido de la bolsa no disminuía. ¡Y ya no había dónde sembrar más!

- ¿Qué haré?- la preguntó a doña María “Soplillo”.

- Usted sabrá- dijo la mujer modosamente-. Pero según sus palabras de ayer, la Misiá le recomendó que sembrara todas las semillas.

- Así no más fue- dijo el viejo.

Y se puso a preparar otra porción de tierra, un poco más grande que la barbechada la víspera.

Pero al día siguiente pasó exactamente lo mismo: la semilla no llevaba trazas de disminuir. Al gran holgazán de don “Quejumbre-No-Hace Nada” le dieron ganas de no seguir en la empresa; pero justamente en ese momento, le dieron unas fuertes punzadas en las muelas, tan fuertes como no las había sentido nunca. Y esto lo hizo decidirse a barbechar un pedazo del potrero, en vista de que la huerta ya estaba toda sembrada y que las semillas parecía que no se hubieran empleado nunca.

Y al cabo de diez días de trabajos y de rezongos y de decir que no daba una palada más y de volver a dolerle las muelas y de volver, entonces a trabajar, don “Quejumbre-No-Hace-Nada” se encontró de repente con todo su campito limpio, barbechado y sembrado y que empezaban a brotar unas hojitas verdes y que había que regarlas, cuidando de que en los camellones no fuera a salir de nuevo maleza y que había, además, que vigilar los caracoles y los gorriones y que, por lo tanto, había que seguir levantándose al alba y trabajando el día entero.

Y resulta que a don “Quejumbre-No-Hace-Nada” se le había olvidado quejarse y ni una mala “lipiria” le daba. Y resulta también que cuanto más crecían las plantas de “La flor del cobre”, más parecían matas de maíz, y al fin don “Quejumbre-No-Hace-Nada” tuvo que convencerse de que no había tal “Flor del cobre”, sino unos choclos lindos que empezaron a comer hechos ricas humitas por mano de doña “María Soplillo”, cuando no eran cocidos, o en unos pasteles con pino y todo. Y como los choclos cada vez cundían más, resolvieron cosecharlos y venderlos en el pueblo. Pero eran tantos, tantos, que dejaron una parte en la casa para hacer chuchoca y otro poco para darle a las aves, y el resto, en la carreta del compadre Juan Pablo Retamales, que se las prestó para llevarlos al mercado, donde sacaron por él un buen precio.

Entonces se compraron ropa para el invierno, una olla grande, una vaca y un burro, tres gallinas, un gallo y dos conejos blancos con manchas rubias y ojos negros. Y una pala y un arado y un rastrillo. Y muchas cosas para comer.

Y aunque hicieron tanta compra, aún le quedaba a don “Quejumbre-No-Hace-Nada” plata amarrada en una punta del pañuelo, al volver a su campito.

Entonces le dijo a doña “María Soplillo”:

-Aquella Misiá que me dio la semilla harto que se burló de mí.

-Si no hubiera sido por ella, a estas horas seguiría siendo pobre y enfermo, bueno para nada. No sea, pues, mal agradecido-, contestó la vieja.

-¡Cierto no más es!

-Con razón le dijo la Misiá que se le quitarían los males. Hace tiempo que no lo oigo quejarse de nada. Y “La flor del cobre”, sus buenos cobres y chauchas y pesotes que le ha dado…

-¿Y quién sería la Misiá?

-¡Para mí que era la mismita señora María Santísima de los Cielos!

-Hasta que al fin di con quién era…

-Entonces le vamos a dar al tiro las gracias y le vamos a rezar un Ave María con harta devoción.

Y ésta es la historia de “La flor del cobre”


que volvió diligente y sano a un hombre.



TE RECORDAMOS QUE ESTA SEMANA SE MUESTRAN TRES VERSIONES DE LA OBRA QUE ESTÁ FESTEJANDO LOS 50 AÑOS DE SU ESTRENO.







Isidora Aguirre desempolva los secretos de "La pérgola"



"El Mercurio" se reunió con la dramaturga, entre los locales de los floristas del Barrio Mapocho, para conversar sobre su obra más reconocida y que esta semana vuelve con tres versiones: "Me tiene hasta la coronilla", dice la autora, entre risas.


Isidora Aguirre camina lentamente entre los locales llenos de color: aromáticas flores, arreglos con papel celofán y coronas fúnebres se repiten en cada uno de los negocios que invaden el Barrio Mapocho. Apenas la ven, los floristas se le acercan para venderle, pero cuando se enteran de que es la creadora de la emblemática obra "La Pérgola de las Flores", el trato es otro: "¡Pero qué gusto conocerla!", le dice una vendedora, mientras un hombre le confiesa que él se crió en la pérgola desde niño. La saludan y la abrazan con reconocimiento, mientras la autora de 91 años sólo sonríe agradecida.


Esta semana se estrenan tres versiones de la obra que está festejando los 50 años desde su estreno. Por eso, la dramaturga aceptó la invitación de "El Mercurio" para conversar sobre el musical más emblemático del teatro chileno, en un escenario similar al que la inspiró. "Todos saben que yo no quería escribir la obra porque mis hijos estaban chicos, pero finalmente acepté porque iba a significar un ingreso extra de dinero y porque el director Eugenio Guzmán me convenció", recuerda la autora sobre la pieza que vio la luz el 9 de abril de 1960 en el teatro Camilo Henríquez.

La primera escena que Aguirre se puso a escribir fue la llegada de Carmela a Santiago. "Con los ojos de la huasita pude ver la sociedad de la época: los políticos, la clase alta. La mirada inocente de la Carmela me fue conquistando y la obra fue agarrando fuerza", dice Aguirre, quien, hasta entonces, nunca había visitado San Rosendo. "Un día, pasando en tren por esa estación vi a muchos campesinos con canastos que iban a la ciudad. Fue una imagen que me quedó dando vueltas".

-¿Y se inspiró en alguien en particular para crear a la Carmela?

"Tomé dos personajes. Primero me acordé de una huasita que estaba en el centro de Santiago esperando para cruzar la calle. Ella tenía mucho miedo, daba unos pasos y se devolvía. Yo la tomé del brazo y la ayudé. La otra imagen es de una muchacha que cuidaba a mi primera hija, cuando vivíamos en el campo. Ella se llamaba Pascuala y siempre decía: 'No me atrevo a volver donde mi taita porque me corté las trenzas"

-¿Lo hizo así con todos los personajes?

"Algunos, pero yo fui modificando la obra a medida que se trabajaba en los ensayos. Laura Larraín se parece a una tía mía, pero Silvia Piñeiro le dio su forma. Para las floristas, por ejemplo, me fui a parar a La Vega para escuchar a unas viejitas que hablaban de un puesto a otro. Pero me echaron porque no compré nada. De ahí saqué la frase de Ramona cuando le dice al regidor: 'Córrase más allacito, ¿no ve que 'onde está de tapón me perjudica las ventas?' ".

De la oferta de "Pérgolas" que suben a escena esta semana, Aguirre sólo irá al estreno del montaje dirigido por Silvia Santelices en el Teatro Escuela Carabineros. "Me llamó ella para convidarme, porque también me harán un homenaje. Voy a ir con mi familia a ver esa versión, pero a las demás, no. Ya he visto millones de 'Pérgolas' y me tienen hasta la coronilla", dice entre risas, la autora, quien recibe el 5% de la venta de entradas por cada versión de su musical.

-De todas esas versiones que ha visto, ¿hay alguna favorita?

"La mejor de todas es la que hizo Guzmán. La primera de todas las 'Pérgolas'. Pero de las últimas, en 2004 vi una versión muy buena que se hizo en Valparaíso (a cargo de la compañía de Duoc-UC), que estaba ambientada en el puerto y tenía una orquesta muy grande, y la música se escuchaba preciosa".

"Con los ojos de la huasita pude ver la sociedad de la época: los políticos, la clase alta".

"Me gustaría recibir el Premio Nacional"

Isidora Aguirre vive hace 40 años en su departamento de Providencia, y la mayor parte del tiempo lo ocupa en ver las noticias en la TV, leer y tejer. El año pasado sufrió un accidente vascular que la tuvo postrada algunos meses. "La mente la tengo buena, pero las piernas no tanto", se ríe la dramaturga de 91 años, quien se reconoce como una mujer que le gusta mantenerse activa. "No tengo nada pendiente, tengo una larga carrera. Y no pienso mucho en cómo me va a recordar la gente... por 'La pérgola' es más que seguro". ¿Y cree que hay alguna deuda pendiente con usted? "Me han hecho tantos homenajes que ya no me hacen falta, aunque me gustaría recibir el Premio Nacional. Me han postulado cuántas veces y no me lo dan, pero es algo que ya no me preocupa".

Recordando un lindo momento...

En el día de hoy, que hemos reanimado nuestro blog, recordamos la manera estupenda que tiene Carolina Vera de impulsar el amor a la lec...